Facebook

London: 09:44 am Los Angeles: 01:44 am Orizaba:03:44 am

Tortura y amenaza Juan Ramón Herebia a periodista

By: El Vigilante Veracruzano - Date: 9 julio, 2018
denuncian tortura a periodista en orizaba

* El comunicador y catedrático denuncia los hechos ante la fiscalía, por temor a que pudiera ocurrirle algo a él, a su familia o conocidos.

www.elvigilanteveracruzano.com.mx

Orizaba, Ver. 09-Jul.-18.- Periodista y catedrático denuncia tortura psicológica, intimidación y amenazas por parte del Director de Gobernación en esta ciudad, Juan Ramón Herebia Hernández. Esto luego de una detención arbitraria por parte de elementos de la policía municipal.

Acompañado del diputado local miembro de la Comisión de Atención a Periodistas, Rogelio Arturo Rodríguez García, de la representante del Colectivo de Familias de Desaparecidos Orizaba-Córdoba A.C., Aracely Salcedo Jiménez, asícomo de representantes de agrupaciones de Derechos Humanos, el periodista independiente y catedrático de la Universidad Veracruzana Oliver Coronado Paz, denunció ante diversos medios de comunicación, las vejaciones, tortura psicológica, intimidación y amenazas que sufrió por parte del Director de Gobernación en esta ciudad, Juan Ramón Herebia Hernández.

De lo anterior, narró que todo empezó cuando fue detenido de manera arbitraria en días pasados, por parte de elementos de la policía municipal, quienes haciendo uso de su prepotencia y uso de la fuerza, lo presentaron ante el flamante director de gobernación.

De acuerdo a lo narrado por el periodista, haber tomado algunas fotografías con su celular, fue la supuesta causa.

“…a raíz de tomar algunas fotografías en la vía pública, mientras esperaba el autobús que me conduciría a la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información de Ixtaczoquitlán, dependencia de la Universidad Veracruzana donde laboro desde hace 9 años.

El hecho inicial se suscitó el pasado martes 3 de julio del presente, alrededor de las 11:40 en la calle Oriente 6 entre sur 13 y 15, de esta ciudad.

En tal fecha, minutos después de haber hecho las gráficas en las que se aprecia la Calle Real, y antes de que llegara mi camión fui abordado por un oficial de policía que me cuestionó sobre mi procedencia, sobre mi quehacer y por qué había tomado esas fotos. Respondí a cada interrogante resaltando mi labor como catedrático de la UV y mi labor como periodista independiente. Sin estar obligado a identificarme o mostrar las fotografías, lo hice para demostrar al oficial que tenía voluntad de cooperar y no estaba realizando nada malo; además de sustentar lo anterior en los artículos 6° y 7° constitucional y 19° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Creí ahí había concluido ese incidente.

Sin embargo, el día 5 de julio estando en esa misma parada a las 11: 40 horas, para dirigirme de nueva cuenta a mi dependencia UV, arribó la patrulla de policía municipal PA-35, con tres oficiales a bordo; dos de ellos portando armas largas y el tercero con una pistola en el cinturón. Ingresaron por unos minutos al gimnasio ubicado en ese lugar, y al salir se dirigieron hacia mi persona.

Volvieron a interrogarme en la misma línea que el día martes 3, solo que en esta ocasión uno de los oficiales se mantuvo empuñando el arma y con el dedo cerca del gatillo durante todos los cuestionamientos. Manifesté que, tanto por la forma de comportamiento de los oficiales como por ser la segunda vez en menos de una semana que se me volvía a cuestionar y retener en la vía pública, me estaba sintiendo intimidado y hostigado. Ellos respondieron que estar empuñando el arma no era intimidación, sino una medida de seguridad, aunque en ningún momento mi persona representó un atentado a su integridad, pues cooperé en todo momento, e incluso volví a mostrar las gráficas en mi celular.

De nueva cuenta, como la primera vez, respondí a las mismas preguntas con las mismas repuestas y argumentos legales ofrecidos dos días atrás; lo que pareció alterar a los policías, pues uno de ellos me contestó, en un tono muy elevado de voz, que yo no le iba a enseñar de leyes; que él sabía mucho de ello.

Mi pareja sentimental comenzó a tratar de comunicarse conmigo con una llamada telefónica, pues antes de ser abordado, alcancé a informarle que los oficiales se dirigían hacia a mí. Los elementos de seguridad creyeron que yo estaba grabando audio, cuando vieron la pantalla encendida.

Alterados me dijeron que no los amedrentaba con la grabación de los hechos; pero al
explicarles que estaba recibiendo una llamaba me gritaron: ¡No contestes, no puedes contestar! y amenazaron diciendo: Guarda el teléfono porque si no, ahora sí te voy a remitir y te voy a poner el dispositivo. Ya con miedo y como medida de seguridad, contesté y expliqué rápidamente a mi pareja lo que sucedía y quienes eran los que me habían abordado y colgué porque la amenaza de ser detenido y ponerme “el dispositivo” no cesaba.

Uno de ellos realizó una llamada lejos de mí y cuando regresó me aseguró que el Director quería hablar conmigo; así que me llevaría a su oficina, diciendo que no iba detenido sino en calidad de “presentado” a pesar de no haber cometido delito alguno, y sin haber mediado un documento oficial de requerimiento. Según me dijeron no era necesario algún argumento para llevarme.

Coaccionado por las anteriores amenazas y con miedo a que fueran a hacerme algo si me negaba ya que la situación era totalmente tensa, dije iría si me dejaban realizar dos llamadas, a las cuales primero accedieron y ya cuando estaba subiéndome a la patrulla, me negaron a gritos despojándome de mi teléfono celular. Desde ese momento, durante el trayecto y todo el tiempo que me retuvieron, se quedaron con mi teléfono, revisando todo mi contenido guardado y actividad realizada con él.

Alrededor de 12:05 me introdujeron a la comandancia de policía ubicada en el sitio conocido como Tugrablock, sin que existiera algún procedimiento oficial, sino hasta 12:55 cuando me hicieron firmar un documento que tenía marcada tal hora como mi hora de ingreso y presentación.

Minutos después de haber llevado a la comandancia, me condujeron a la oficina del sr. Juan Ramón Herebia, quien a partir de que contesté que mi oficio de periodista independiente la ejercía principalmente a través de una página de internet, comenzó a insultarme asegurando que de seguro era yo uno “aquellos” que se cobijan en una “paginita” para cometer actos delictivos. Referí los nombres de dos compañeros periodistas de la región con los que he colaborado periodísticamente y conocen mi actividad desde años atrás. Por respeto a ellos me reservo en este momento sus nombres.

A partir de ahí las amenazas y la intimidación por parte del sr. Herebia no cesaron. Dijo que con cuatro preguntas que me haría sabría si me dejaba ir o me ingresaba y daba en la madre. A pesar de que yo trataba de dar respuesta, el director insistía en que yo era un delincuente, incluso me dijo: pero tú haz de ser de los otros; pero, ¿qué crees? Aquí tú ya valiste verga.

Durante el todo del interrogatorio, seguí siendo intimidado y amenazado pues el director de gobernación afirmaba que si no le decía por las buenas lo que él quería saber, entonces me iba a chingar pasándome a su sala de interrogatorios donde tenía métodos para hacerme hablar.

Juan Ramón Herebia insistía que durante tres días, yo había estado tomando fotografías de un gimnasio de su propiedad ubicado en el sitio que me levantaron los oficiales. Me mostró en su teléfono celular una fotografía de mi persona tomada desde el otro lado de la acera donde acostumbro tomar mi autobús para el trabajo. En esa fotografía se me ve sosteniendo un libro y observando con dirección de donde viene el autobús; y me hacía constantemente referencia que para mi desgracia la ciudad de Orizaba está llena de cámaras de seguridad que él controla desde la comandancia, y por lo tanto a partir de ese día tendría que estarme cuidando en todo momento, ya que él estaría vigilándome: voy a estar en tu nuca, me gritó. Le ordenó al oficial que tenía mi
teléfono, ponerle el chupón a mi móvil y descargarle todo el contenido en su centro de comunicaciones; centro de comunicaciones que me iba a mostrar para que me entrara miedo por darme cuenta cómo nos tenían vigilados. Dijo que mi teléfono quedaría intervenido, al igual que mi correo electrónico y redes sociales.

En varias ocasiones intentó que yo afirmara conocer a tres mujeres de las que me mostró fotocopias de fotografías de fichas policiales; asegurando que eran mis cómplices y que me habían mandado a tomar fotografías de su gimnasio para vigilarlo. Por supuesto negué conocerlas, pues nunca las había visto en mi vida.

Me decía que si durante el interrogatorio no me comportaba como él me decía iba yo a ser uno más de esos periodistas muertos de Veracruz, de esos periodistas criminales, afirmaba.

Por miedo a que fuera a cumplir sus amenazas de tortura, que me fuera a hacer algo más grave o que ordenara a alguno de los oficiales me hiciera algo que pusiera en riesgo mi vida, decidí solo contestar sí y no, pero sin aceptar nada que no hubiera hecho, y ningún vínculo con alguna persona con actividad criminal, o alguna asociación de ese tipo…”.

Por lo anterior y por temor a que pudiera pasarle algo a él, a su familia y conocidos, decidió levantar la denuncia correspondiente ante la Fiscalía, sobre lo cual se tiene la esperanza de que proceda y se realice la investigación a fondo.

Sobre este tema, el diputado local Rogelio Arturo Rodríguez García, miembro de la Comisión de Atención a Periodistas, se comprometió a brindarle todo el apoyo necesario, señalando que ha pugnado por el respecto a los comunicadores.

“Condenamos el uso excesivo de la fuerza por parte de la corporación de la policía municipal de Orizaba en sus métodos hacia los ciudadanos.

Estaremos pendientes por condiciones favorables de vigilancia y respeto hacia el transeúnte, eliminando completamente los prejuicios y la discriminación como motivo de detención.

A la vez, estaremos atentos de las investigaciones correspondientes hacia la conducción de los elementos policiacos y de la dirección de gobernación del Ayuntamiento de Orizaba a fondo, con el único fin de garantizar la seguridad apegada a los derechos humanos”, dijo el legislador local del distrito de Orizaba.

Comentarios

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!